jueves, 29 de diciembre de 2016
Hace ya mucho tiempo que no te pensaba, pero hoy que pasaste fugaz por mi mente, me quedé recordándote por un instante y pude sentir hasta ese aroma tuyo que inundaba mis despertares. Iluminaste este rincón oscuro lleno de olvido en el que vivo, fuiste por un momento la luz que dejó al descubierto mi insano corazón dándole unos segundos de cordura. No puedo esperar volverte pensar y me acompañes así en esta soledad que me tortura y que inspires en mi un agradable pensamiento.
viernes, 5 de febrero de 2016
MI DESPEDIDA
A unos pocos
minutos de mi muerte, mientras mi corazón siempre cautivo se libera de a poco
en cada débil latido, yo que siempre he vivido en la oscura parte de este
mundo, me despido. Iré a ese lugar temido por muchos, bóveda fría y solitaria
donde meditaré durante mi eterna estadía
en todo aquello que hice, lo que deseé y que
jamás tuve.
He dejado
mis pensamientos escritos en una carta breve sobre mi cama, del lado izquierdo
donde él dormía. Mis lágrimas las he depositado en la jarra de donde bebí más
de una vez embriagándome hasta la madrugada, quizá la planta que se marchita en
la ventana refresque sus secas raíces con ellas y broten de sus ramas hojas
nuevas llenas de esperanza. Mi tristeza la llevaré conmigo tal como haré con
cada una de las palabras que el amor me dijo un día.
Se me ha
muerto ya el alma, poco a poco me desvanezco, mis sonrisas las pinté y las he
dejado colgadas en la pared que siempre me sostuvo cuando él se marchaba. Me he
de ir con mis maletas livianas, dejaré todo aquello que me cause sobrepeso, he
donado mi alegría a quien la necesite, está dentro de un sobre en la gaveta del
buró, úsenla día a día, aún queda suficiente para el resto de sus vidas.
Imaginé irme en un día gris lluvioso como hoy, para
que con la lluvia se lave el llanto de los que me extrañarán y para que se
lleve en su cauce las penas que ya no
caben en mi maleta. Dirán que morí de tristeza y soledad, que morí de amor o qué
sé yo, habiendo en cada comentario hay un poco de verdad.
Cinco
minutos me quedan, la muerte viene cerca ya, oigo el eco de sus pasos firmes y
percibo desde aquí su aroma inconfundible. Previo a la muerte, doce pasos
delante de ella, una ráfaga de viento helado me cubre cual mortaja congelándome
las entrañas.
El telón de
este teatro que es la vida se cierra, y aquí estoy yo en mi última función. Díganle que culpa alguna no
tiene, he sido yo quien no ha podido de su mirada despojarse, ni su adiós repentino
pude resistir, más algo si le ruego en nombre de cada promesa que jamás cumplió,
le pido que nunca, que jamás a mi tumba llegue ni que flores ajenas a mi lecho
lleve, que las deje en las manos de su nueva amada que yo desde aquí las
contemplaré con mis triste mirada maldiciendo su vida y mi suerte.
Es tiempo
cumplido, adiós para siempre, el abrazo frío de la muerte siento, sobre mi
frente la sangre brota, humo en la boca, mi corazón ya no siente.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
