No necesité cerrar los ojos, la oscuridad que reinó al apagar las luces cumplía su tarea...
Nunca había visto las cosas tan claras, el techo que cubría mi cabeza era la pizarra y la tiza... la tiza era yo...
¡Cuantas cosas vi esa noche de estrellas pocas!, viajé al ayer que se cubrió de polvo, revisé el hoy que se extinguía y el mañana que solo su existir suponía...
Te vi como un fantasma, con el típico actuar de los entes que se deja ver de a poco y se difumina, que esta presente pero que a veces... a veces no se ve...
Me animaron algunos recuerdos pasajeros, cuando parecía feliz y reía, Sí, eran esos días en los que yo por un instante fui todo...
La tristeza resurgió como el fénix, al pensar en tí, vela apagada que dejó de iluminarme y que me ha dejado a oscuras tal cual estoy ahora...
Imaginé tantos hubieras, tantas cosas que me hubiese gustado vivir, sentir y compartir y que fuesen "esos" mis recuerdos más gratos...
No me dí cuenta del transcurrir del tiempo, que entre mis ahnelos, deseos y mi realidad se coló, y no me percaté que de segundo en segundo, de suspiro en suspiro se asomaba ya la mañana en su traje violeta tornasol...
Fue la noche más fugaz y más eterna, un viaje placentero y aterrador...
Agradecí estar de vuelta a salvo...
La luz entraba y poco a poco dejaba al descubierto mi alrededor, todo en su sitio, igual, nada había cambiado...
La alarma sonó recordándome que la vida sigue, una vez más suspiré...y me abracé a tu espalda...
Tu respiración le puso ritmo a mi corazón que apenas palpitaba y así comencé un nuevo día, con una sonrisa en el rostro que nadie vio...

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