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sábado, 4 de agosto de 2018

Teresa

Desde aquel adiós inesperado, adiós que ni tú ni yo quisimos se nublaron mis ojos y mi alma te anhela.
Con el corazón marchito camino y consuelo mi pena con tu bello recuerdo, que más allá de calma me trae tristeza, tristeza que me persigue todo el día.
y te pienso allí dormida y yo sentada a tú lado tan muerta como tú.



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