La Gárgola alada y la Gárgola de cuernos de oro en lo alto de la torre tenían su morada.
Siglos hacía que allí estaban y todo desde ahí observaban. Roca eran por dentro y por fuera, su circo el mundo era, sus frías y ardientes miradas todos sentían, ellas sabía lo que todos hacían, sus ojos de zafiro brillante, cual estrellas titilantes decoraban aquellos rostros arrogantes.
La Gárgola alada un día preguntó - ¿ Por qué esa dama al vacío saltó?-
Si apenas ayer le vi sonriendo y hoy en su vuelo va muriendo.
La Gárgola de cuernos de oro respondió - Sin duda la muerte por desamor como muchos eligió, hoy le he visto llorando y en el vacío su fin le vi contemplando.
No será la última ni tampoco es la primera, almas como la suya hacen ya una infinita hilera, a veces el amor termina de esa manera.
La Gárgola con alas de dragón entonces reconoció entre la gente al infame, ¡es él! -gritó- Que una maldición su muerte sobre él derrame.
y Ella -dijo su fiel compañera- es la mujer por la que él le rompió el corazón, ambos demonios en piedra encerrados veían a los amantes consternados.
Su secreto yacía en fondo del abismo, la sangre que el rio pintaba en sus rostros pérfidos se reflejaba.
Con lágrimas en los ojos la gente su ataúd veía, la miraban desfilar por las calles donde enamorada la vieron caminar. Su amado de negro vestía y se culpaba sollozando, ¡perdón! le pedía mientras la tierra la tumba cubría.
La Gárgola de cuernos de oro vio que al tren alguien subía con una maleta en la mano y la vergüenza su rostro teñía, indignada quizo actuar y una maleficio empezó a rezar. ¡Déjala! -gritó la Gárgola alada- a esa mujer no le hagas tú nada, pues ya lleva su castigo a cuestas y su futuro no será mejor que el de la jóven con ambas manos en el pecho puestas.
Ambas siguieron contemplando el final de la escena, se fueron todos, mas él permaneció allí llorando su pena.
La Gárgola alada dijo con el ceño fruncido -¡ Ahora está con ella cuando ya se ha ido!-
¡Es una pena! -dijo la Gárgola de cuernos de oro alzando la voz- ¡Por un trago de veneno ha derramado un frasco de miel! ¿mas qué será de él? -preguntó-
La Gárgola alada viéndolo llorar contestó - Él ya su precio pagó y el recuerdo de su amada en una tumba por su traición encerrada será la sombra que oscurecerá su vida hasta que él sea nada.
Al caer la noche y al la luna iluminar sus figuras apostaban la suerte de otros como en un juego de azar y reían.

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