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viernes, 14 de septiembre de 2012

La Nueva Profecía Maya


En la cima de la pirámide más alta, sentados, Hunahpu el Sol e Ixbalanque la Luna veían en el horizonte hasta el rincón más remoto del mundo.
Los dioses gemelos habían bajado del cielo en la fecha indicada en la piedra para darle fin a una era y dar comienzo a un nuevo ciclo.
Hunahpu diseñaba una nueva tierra e Ixbalanque trataba de elegir un nuevo material con el que fabricaría al nuevo hombre, ambos estaban seguros de que a fin de cuentas el hombre de maíz no cumplió las expectativas.
Hun-hunahpu su padre les pidió que tomaran lo bueno y desecharan lo malo, y los hermanos observaban todo con cuidado sin perder detalle, mientras lo hacía recordaban que como aquella población que estaba siendo objeto de su estudio caminaban por la tierra, tierra que ya no existía.
Ixbalanque de pronto estalló en rabia y la gente oyó un estruendo que los paralizó, esto sucedió cuando se dio cuenta de la ausencia del legado que había dejado para sus descendientes, Hunahpu señalaba con el dedo lo que ya no estaba.
Lo que fueron en aquel tiempo hoy se resumía a pobres campesinos, cuya ignorancia los estancó y lo marginó y tristemente no fue por elección sino por represión.
Los dioses se desviaron de la tarea que su padre les ordenó y se indignaban más y más con forme recordaban y pensaban, Hunahpu recordó cuando ellos allí desde el cielo vieron llegar los barcos cargados de opresores que venían desde mas allá de las olas y se anclaron en sus tierras, dándole fin a siglos de trabajo, estudio y perfeccionamiento.
Ahora un nuevo libro seria escrito, un nuevo comienzo estaba cerca y ellos no sabían qué elegir y qué desechar, debían darle fin a lo que su vista abarcaba, los astros y las constelaciones se alineaban anunciando el poco tiempo que les quedaba y ellos aun no llegaban a la conclusión.
Ixbalanque proponía una destrucción como castigo a lo poco que se valoro su herencia, Hunahpu pensaban en otra opción.
La desesperación llegó a Hunahpu y molesto como estaba y con el poco tiempo que restaba lo decidió, dejarían la tierra tal y como estaba, ya no había tiempo para nada, decir qué se iba y qué se quedaba tomaría mucho tiempo y ellos lo habían gastado todo en lamentos y enojos, así que pensaron, para que todo fuese mejor debía permanecer aquello que estaba mal. Ixbalanque dudoso estuvo de acuerdo. Hunahpu explico a su hermano que no había que molestarse en destruir algo que por si solo se estaba consumiendo.
Ixbalanque entonces supo de qué material haría al nuevo hombre y ambos dictaron al viento la nueva profecía, crearían al nuevo hombre de cenizas, usarían las cenizas de cada hombre de maíz cuyo final llegase, las envolverían en hojas de plátano hasta que el nuevo último día llegara, luego las introducirían en un coco cuya corteza fuerte no dejaría penetrar ninguna idea o pensamiento malo y serian las cenizas su memoria para que en el futuro recordase lo que fue y lo que jamás volvería a ser, luego en el suelo con los troncos más fuertes que hallasen en el bosque le darían forma humana.
Hun- Hunahpu su padre estuvo de acuerdo con la resolución, la hora había llegado, el humo del incienso y los cantos en aquellas lenguas que reconocían provenientes de los restos de su pueblo llegaron hasta la cima del Gran Jaguar en donde los hermanos observaban el cambio de la era que atrás en el tiempo habían marcado en roca, ambos esperaban que con este final y principio su gente tuviese mas voluntad y fortaleza en el próximo tiempo.
Subieron pues de nuevo al cielo Hunahpu reinando el día e Ixbalanque dominado la noche, los dos serian testigos desde lo alto y se volverían a ver las caras hasta el próximo eclipse y serian entonces cuando sabrían si su decisión fue la correcta.

Schwarz Lintu

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