Y lloró, lloró con vientos y granizo…
Inundó los minutos y las horas…
Los relámpagos alumbraban sus recuerdos…
Y los rayos apuñalaban su alma…
Y lloró hasta arrasar con una ola enorme su tristeza…
Vio como la corriente se llevaba el pesar…
Llovían sus ojos a cántaros…
Aliviaba sus adentros lavando el dolor…
Y lloró hasta que divisó a lo lejos el sol…
Y aun con su cielo gris cesó la tormenta…
Llovería luego, lo sabía…
La brisa fresca en su rostro se lo prometía…

No hay comentarios:
Publicar un comentario