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lunes, 26 de agosto de 2013

La Fotografía


Recuerdo aquella tarde claramente, fue la primera y  última tarde que pasamos juntos. Lucas lo sabía, él tenía ese sexto sentido que le permitía saber lo que yo pensaba y lo que iba a hacer. Si bien yo no me había decidido del todo algo dentro de mí me empujaba a llenar de detalles amables y significativos aquella tarde casi romántica.
El jardín se veía muy bien, las flores blancas le daban un toque especial y la mesa con ese mantel que bailaba al ritmo del viento  inquietaba a Lucas que no tenía que hacer ni un solo gesto para que yo lo supiera, yo le conocía bien tanto como él a mí.

La botella de vino estaba en su punto y reíamos como dos bobos, me gustaba su sonrisa, pero Lucas sabía lo que yo deseaba.
La comida le encantó, soy un buen cocinero sin duda, le sorprendí con el postre, fresas cubiertas de chocolate en platos individuales, las mías cubiertas con su chocolate favorito, el blanco y ella con las fresas cubiertas de chocolate negro, mi favorito, todas con un palillo de madera enterrado en sus entrañas.
Las comimos todas de la forma que se deben comer, entrelazando nuestras manos alimentándonos el uno al otro, yo le daba de las mías y ella me daba de las suyas, ella cerraba los ojos, yo no.

El momento cúspide llegaba, yo un fanático de la fotografía deseaba inmortalizar el momento, fui por la cámara y llamé a Lucas, y le pedí a ella que nos tomará una fotografía, temblorosa  tomó la cámara,  parecía confundida pero sonreía. Lucas sabía  por qué y yo también.
Mientras enfocaba para capturar la imagen vi en su rostro el desconcierto, una especie de temor  se veía como cuando te quitas una venda de los ojos y  aun a través  de la lente se podía ver su miedo, Lucas y Yo lo vimos cuando posábamos frente a ella.

Sucumbió después del flash y lo que vio quedó plasmado para siempre.

1 comentario:

  1. Hermoso amiga, tiene una hipercodificacion exquisita, y no se diga su propio estilo!!! Felicitaciones!!

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