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viernes, 6 de diciembre de 2013

Rosas Rojas

Nunca le escuché un “Te Amo” y hoy me compra flores, ni la lluvia lo detiene, viene a paso lento a mí o lo que queda de mí.
Él no lo sabe, pero ya no estoy ahí, donde me dejó, donde me juró tantas cosas que para mí ya no tienen sentido, pues cuando en mis silencios le grité la necesidad de mi corazón no hizo nada más que voltear su mirada.
Ahí está vestido de gris y blanco, yo amaba el olor de su camisa. Seca sus lágrimas y respira profundo, se quiere calmar, apaciguar su pena y darme el amor que le rogué un día.
No me ve, yo le escucho y lo veo, grita mi nombre y  sus sentimientos. Su dolor es casi igual al mío, ¡Qué tristeza!
La lluvia despedaza las rosas, ¡Ay cuanto deseé esas rosas! Son tan bellas, tan rojas, tan de amor. Ambos estoy segura que ahora mismo pensamos en lo mismo, en los momentos desperdiciados, en todo eso que no dijimos, en los besos que no nos dimos y sobre todo en aquello nos prometimos tomados de las manos.
Si bien es cierto lo que se dice, que solo los buenos recuerdos nos llevamos de este mundo, a veces es difícil evitar recordar las penas del alma.
La vida es tan difícil de comprender, hoy finalmente tengo lo que anhelé tanto, hoy  me ama, hoy desea estar conmigo, abrazarme, besarme, su atención, sus pensamientos son para mí, hoy él es mío. Hoy que la lluvia no me moja, que el frío no cala mis huesos, hoy que la muerte invade lo que fui, hoy que solo puedo imaginar el dulce perfume de las rosas que me trajo, hoy que solo soy un recuerdo, una imagen en una fotografía, una corazón que ya no late más ¡Qué tristeza!




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