El día estaba un tanto frío y nublado a causa de la lluvia de la noche anterior, el aroma a tierra mojada perfumaba el ambiente.
El café sabía extraño esta mañana…
Tenía la vista perdida en el jardín no veía nada en especial simplemente miraba sin pensar.
Quería centrar mis pensamientos en algo, quería aclarar mi mente.
Pero me perdía entre ¿Por qués? ¿Cuándos? Y ¿Para qués?
El café sabía extraño esta mañana…
De reojo vi la puerta entreabierta de mi habitación, está vacía.
Giré mi vista hacia el lado contrario, no pude soportar ver ese escenario, pero me topé con algo aun peor, la soledad.
El café sabía extraño esta mañana…
Seguía allí, sentada, centré de nuevo mi vista hacia el jardín, lo vi diferente.
Aun estaba húmedo y las flores aun tenían rocío en sus pétalos, pero algo ya no era igual.
No sabía si era el jardín el que había cambiado o era yo.
No quería moverme, pero quería salir corriendo de allí.
El café sabía extraño esta mañana…
Empecé a imaginar diversas cosas, cosas agradables, mis carencias, lo que necesitaba, lo que pedía a gritos.
Alguien que me abrazara, alguien que me necesitara, alguien con quien pudiera hablar, alguien que se acordara de mí y me llamara o visitara.
Esperé más de cinco minutos y nada de esto pasó.
El café sabía extraño esta mañana…
Suspiré, esa acción pareció agudizar mis sentidos, en especial el oído, capté los sonidos de voces y risas que provenían de la calle y de hogares vecinos. Quise contagiarme de esa alegría, pero fracasé. Me quedé inmóvil solo mis ojos se movían de un lado a otro como buscando algo. Empecé a observar otra vez mí alrededor más detalladamente.
Alcance a ver la cocina, limpia, vacía, intacta. Vi también la sala ordenada, vacía, empolvada.
El café sabía extraño esta mañana…
Me hacía falta el sonido cálido de la compañía, nunca me había puesto a pensar en eso, tenía ya mucho tiempo de vivir allí y jamás me sentí así, sentía que algo me faltaba, algo no material, de eso lo tenía todo.
Quise llorar pero de mis ojos no brotaban lágrimas, la melancolía me invadió, vi con más fijación aquellas flores del jardín, me imaginé ser una de ellas, rodeada de otras que me hacían compañía, sentía las caricias de sus hojas que con el viento me rozaban, me sentí bien
El café sabía extraño esta mañana…
El canto de un pájaro me sacó del trance, volteé hacia la izquierda, sonreí por lo que vi, una casita de madera maltratada por el tiempo, nunca tuve el valor de deshacerme de ella, hogar de aquella compañía que añoraba. Pude verle corriendo hacia mí, hice uso de nuevo de la imaginación, jugábamos, le acaricié.
El café sabía extraño esta mañana…
Volví en mi de nuevo, otra vez a la realidad, respiré profundo, volví la mirada a mi habitación, verla vacía me llenó los ojos de lágrimas, me perdí en la profundidad del vacío y también le vi, allí estaba, dormido, su olor despertaba
en mi el deseo de besarle, de sentir su calor otra vez, las lágrimas por fin salieron de mis ojos, dejé de imaginar, se fue de nuevo.
El café sabía extraño esta mañana…
Allí estaba yo de nuevo, sentada con la mirada perdida, sentía como las lágrimas seguían brotando sin mayor esfuerzo, me sentía diferente mucho más que al principio.
Recordé cosas, recordé a mis amigos, hacia mucho que no sabía de ellos, me alejé, se alejaron, no lo recuerdo, solo sé que ya no están.
El café sabía extraño esta mañana…
La fotografía empolvada de mi familia, adornaba la desierta sala de mi casa, mis padres, mis hermanos y yo, felices, juntos, deseé volver en el tiempo, a mi niñez y que mi madre secara las lágrimas que corrían por mi rostro, que mi padre al abrazarme me transmitiera seguridad y con mis hermanos jugar y reír.
El café sabía extraño esta mañana…
No entendía por qué perdí todo eso, no era lógico, muchos tenían eso aun después de muchos años, ¿cómo fue que yo lo perdí?
Mi corazón empezó a latir rápidamente, mi respiración se entrecortaba, sentí frío.
Mi mente se empezó a aclarar, comprendí.
No hay felicidad si no hay con quién compartir, lo di todo por perdido y no vi lo que había ganado, aquellas personas se alejaron de mi por mis acciones y no hice nada, dejé que marcharan.
El café sabía extraño esta mañana…
Me encerré en mi misma y la soledad reino en mí, no era la casa la vacía, era yo.
Me ahogué en recuerdos pasados y no construí nuevos, esperé a que todo viniera a mí sin hacer nada y lo único que vino fue el vacío y la soledad.
El café sabía extraño esta mañana…
Las lágrimas se secaron, la vista se nublaba, sentí como la fe, la esperanza, el amor, volvían a mí, sentimientos que habían perdido, la amargura, la tristeza, el desamor, el odio, la melancolía, la soledad, se fueron menguando, rindiéndose ante lo nuevo que estaba llegando.
El café sabía extraño esta mañana…
Que tonta fui, me dejé vencer. Cambiaría eso ahora mismo, me paré de aquella silla en la que ya llevaba horas, tiré lejos aquella taza de café, corrí...
Fui al baño, escupí el café.
Fui a mi habitación, rompí la carta.
El café sabía extraño…porque esta mañana no le eché azúcar.
Seguiré viviendo, seré feliz.

Cosas tan sencillas pueden cambiar tu vida... me encantó!
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