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lunes, 1 de octubre de 2012

LA VICTORIA

No necesité de una daga...
Ni de una hechicera que un mal le haga...
Solo del veneno del tintero...
y de la pluma el golpe certero...

Escribí mis pesares cual puñales...
y mi opinión como el peor de los males...
ante mi letra asesina sucumbió...
de ningún arma necesité yo...

Por bandera una hoja de papel...
y por ejército las palabras escritas en él...
Expresarme fue su castigo...
¡Haber callado tanto maldigo!

2 comentarios:

  1. Me alegro que hayas abierto un blog! Asi puedo leer tus poemas y demás. Me gusta mucho cómo escribís.

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