No necesité de una daga...
Ni de una hechicera que un mal le haga...
Solo del veneno del tintero...
y de la pluma el golpe certero...
Escribí mis pesares cual puñales...
y mi opinión como el peor de los males...
ante mi letra asesina sucumbió...
de ningún arma necesité yo...
Por bandera una hoja de papel...
y por ejército las palabras escritas en él...
Expresarme fue su castigo...
¡Haber callado tanto maldigo!

Me alegro que hayas abierto un blog! Asi puedo leer tus poemas y demás. Me gusta mucho cómo escribís.
ResponderEliminarGracias, por acá te espero...
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